El caminar de Bach

Por Naturópata Leslie Cofré, Revista Saberes Naturopatía

Sabemos que el Dr. Bach fue un médico muy centrado en sus estudios y con infinitas ganas de descubrir la ciencia de la naturaleza, las respuestas de la vida y lo que enfermaba al hombre.

Es por esto que, a causa de su débil salud, no pudo participar en la guerra con sus compatriotas, dedicándose exhaustivamente en su labor como médico, curando a los heridos de la guerra. Esto le dio la oportunidad de seguir investigando en vivo diferentes patologías y la forma en que cada uno de ellos se enfermaba.

Si bien, se le conocía en aquella época como una persona muy dedicada a sus estudios médicos, siendo reconocido como “la ventana que nunca se apaga”, ya que pasaba horas investigando la biología de la vida.

Es aquí cuando se enferma gravemente, diagnosticándole poco tiempo de vida y se ve enfrentado a tomar una decisión, dejando este estilo de vida tan agobiante y se dirige a una cabaña en Mount Vermon en el pueblo de Brightwell – cum – stowwell de Oxfordshire. England.

 

¡Es aquí donde comienza la magia! Siendo él un apasionado por la investigación y desarrollo de la humanidad, descubre en los prados y alrededores de Mount Vernon la cura a su enfermedad. Observando en la naturaleza y que en cada rocío producido por las mañanas se posaba en las flores y esta le confería una propiedad energética al agua, dando como resultado un remedio floral.  

Cabe mencionar que el Dr. Bach no solo era un hombre de ciencia, sino que también le interesaba mucho el comportamiento y filosofía humana. Es por ello, que postuló “la existencia de una polaridad básica entre dos instancias: el alma y la personalidad. El alma es lo permanente, lo inmortal, la energía esencial, lo trascendente y la personalidad lo transitorio, lo mortal, el accidente y lo inmanente” (Bach por Bach, Obras completas. 2001)

¡Es por esto que la Terapia Floral de Bach, es distinta a las demás! Posee una base filosófica que centra al hombre como un ser que debe evolucionar para poder corregir sus defectos, que en este caso seria la causa de la “enfermedad”, y que esta es curada con la Virtud.

En los escritos reunidos de Edward Bach, menciona; que sus remedios están hechos de hermosas flores, plantas y arboles de la naturaleza, siendo ninguno de ellos venenoso, que es un sistema simple de 38 esencias a escoger para que la mayoría de las personas pueda acceder a ellos y que en lo personal se ha sorprendido tanto de sus resultados, que ha superado enormemente sus expectativas.

Enamorado de sus descubrimientos en la naturaleza, comienza a analizar cada esencia floral, concluyendo que existe un patrón entre las personalidades y la forma en que nos enfermamos. Es por esto, que no tarda en experimentar con sus pacientes y ¡porque no decirlo! Con él mismo, dándole a cada uno de ellos la esencia floral a trabajar. Tal fue su asombro que incluso podía deducir hasta, que patógeno era el que estaba produciendo la enfermedad, con tan solo saber el arquetipo que dominaba al paciente.

Estaba tan emocionado y extasiado con todos los resultados que no tardo en darse cuenta de que su propia salud había mejorado, mencionado que “su trabajo le hacía feliz”

Muchos médicos de la misma época se opusieron a su método, ya que según ellos carecía de base científica, casi llegando a destituirlo de su título. Pero para el Dr.  Bach esto no fue suficiente y siguió practicando el método, ya que veía una sanación real en las personas.

El Dr. Bach nos reconforta a todos los que amamos la técnica floral dejándonos un hermoso mensaje de cómo actúan las esencias florales.

“Curan, no atacando la enfermedad, sino inundando nuestros cuerpos con las vibraciones de nuestra naturaleza superior, en presencia de la cual la enfermedad se disipa como la nieve al sol. No hay curación real a menos que haya un cambio en la perspectiva con la cual el hombre ve el mundo, que da el logro de la paz y de la felicidad interna” (Bach D. E., 1998)